_A mediados de los 50, la productora británica Hammer se hizo un hueco en el cine mundial creando films notables que siguen siendo una delicia, a menudo una aterradora delicia.
_Aunque la fama de la Hammer se debe sobre todo a sus clásicas películas de terror, lo cierto es que sus primeras obras importantes pertenecen a la ciencia ficción, en especial con "El experimento del Dr. Quatermass" (1955), dirigida por Val Guest, y su continuación "Quatermass 2" (1957), también dirigida con gran acierto por Val Guest. La productora también adaptó a Arthur Conan Doyle y su Sherlock Holmes con "El perro de los Baskerville" (1959), dirigida por Terence Fisher, más tarde se adentró en la aventura fantástica con "Hace un millón de años" (1966), realizada por Don Chaffey, y por último adaptó la obra de Stevenson en la fantástica "El doctor Jekyll y su hermana Hyde" (1971), poco ortodoxa respecto al original pero muy bien dirigida por Roy Ward Baker.
_La gloria de la Hammer, en cualquier caso, se debe todavía a su novedosa y notable aproximación al cine de terror, en varias obras, de distinto calibre, entre las que destacan tres obras clásicas en las que la atmósfera nada cómica (la Hammer acabó con las parodias de los personajes de terror y les devolvió, incluso acrecentó, su aura maléfica) viene aderezada con una buena dosis de erotismo y sangre (rojo doble gana) que no descuida la elegancia ni el buen sentido cinematográfico.
_El trío de obras imprescindible, al menos para mí, está formado por: "La maldición de Frankenstein" (1957), realizada por Terence Fisher, todo un éxito de crítica y público que resucitó literalmente a Frankenstein y decantó a la productora hacia el fantástico y en especial el terror; poco después, "Drácula" (1958), notablemente dirigida por Terence Fisher, se alza como una película imprescindible y clave en la historia del cine, y en especial del género de terror, un antes y después en el género, históricamente creadora de una reafirmación del mito vampírico aportándole sugerentes muestras de erotismo y sangre que ya forman parte del imaginario colectivo; y la tercera joya (ensangrentada) del terror de la Hammer es "Las novias de Drácula" (1960), nuevamente dirigida por el gran Terence Fisher, que vuelve a crear una obra maestra del género. Y no puedo olvidarme de una cuarta maravilla, "La Gorgona" (1964) dirigida, ¡qué raro!, por el portentoso Terence Fisher.
_La Hammer, al igual que anteriormente la Ealing en el cine cómico de calidad, se hizo un hueco en la historia del cine, y no por azar sino cultivando el cine de género aunando el respeto por los pilares del género y aportando una actualización más que sugestiva, siempre a partir de las premisas del género. Quizá ésta fue la gran virtud de la Hammer, ser fiel a la esencia del terror y no quedarse en el mero mimetismo sino abordarlo con una personalidad propia, que el tiempo ha elevado a un nuevo clasicismo, dicho esto en el mejor sentido del término.
_Sin la contribución de la Hammer el cine de terror sería otro, y sin olvidar las maravillas del ciclo de terror de la Universal, ¡¡¡lo que nos habríamos perdido!!!.
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el cine que devuelve la virginidad para, gozosamente, perderla poco después
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23.10.11
Los clásicos de la Hammer
11.8.11
Un verano con Mónica (1952) Ingmar Bergman (fotografía de Gunnar Fischer)
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Un fragmento de la maravillosa, sensual, chispeante, fresca, dramática y desoladora revelación de Ingmar Bergman. Inolvidable Harriet Andersson y preciosa labor fotográfica de Gunnar Fischer. Todavía sorprende la libertad creativa y la innovadora audacia del director sueco.
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24.10.10
Un chant d'amour (1950) Jean Genet
Un chant d'amour (1950) Jean Genet
La poética visceral de Genet alcanza en este corto una intensidad homoerótica quizá insuperable. Aunque, por ejemplo, "Mikael", de mi admirado Dreyer, se revela una obra que expresa el amor homosexual con una dignidad, dramatismo y maestría memorables, Genet se expresa con un lenguaje no por diferente (se pueden rastrear influencias de las vanguardias y quizá entre Kenneth Anger y Jean Genet) menos apasionado, incluso febril, y sin duda más violento en la frustración y el enojo, pero libre. Por encima de todo, este canto al amor homosexual masculino, notablemente lírico, y sin embargo repleto de la pasión erótica, lúbrica (incluso explícita) y ternura del verdadero amor, es una película libre, que me hace recordar al gran Walt Whitman de "Hojas de hierba". No importa la inclinación sexual, el arrebato amoroso trasciende estos detalles en un film que tampoco escamotea el sadismo de la autoridad, y se cierra con una maravillosa metáfora cósmica sobre el amor. Celdas, flores, comunión sagrada, alegre, vital, del amor compartido. Si esto no es cine romántico (incluso con la naturalidad sexual mostrada), no sé qué es el cine romántico.
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filmoteca-canal7_unchantd'amour
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La poética visceral de Genet alcanza en este corto una intensidad homoerótica quizá insuperable. Aunque, por ejemplo, "Mikael", de mi admirado Dreyer, se revela una obra que expresa el amor homosexual con una dignidad, dramatismo y maestría memorables, Genet se expresa con un lenguaje no por diferente (se pueden rastrear influencias de las vanguardias y quizá entre Kenneth Anger y Jean Genet) menos apasionado, incluso febril, y sin duda más violento en la frustración y el enojo, pero libre. Por encima de todo, este canto al amor homosexual masculino, notablemente lírico, y sin embargo repleto de la pasión erótica, lúbrica (incluso explícita) y ternura del verdadero amor, es una película libre, que me hace recordar al gran Walt Whitman de "Hojas de hierba". No importa la inclinación sexual, el arrebato amoroso trasciende estos detalles en un film que tampoco escamotea el sadismo de la autoridad, y se cierra con una maravillosa metáfora cósmica sobre el amor. Celdas, flores, comunión sagrada, alegre, vital, del amor compartido. Si esto no es cine romántico (incluso con la naturalidad sexual mostrada), no sé qué es el cine romántico.
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30.8.10
Kagi (1959) + La venganza de un actor (1963), de Kon Ichikawa
programa doble: Kon Ichikawa
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Kagi (1959) Kon Ichikawa
Basado en la obra de Junichiro Tanizaki (adaptada, a su aire, por Brass en "La llave secreta") el gran director nipón plantea una película de un erotismo inquietante que en su época debió ser más que un escándalo. Sin embargo, Ichikawa está más pendiente de expresar las motivaciones psicológicas de un hombre que siente el declinar sexual y no se quiere resignar sino que... bueno, no les voy a contar la historia.
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La venganza de un actor (1963) Kon Ichikawa
Un trabajo de encargo no es una maldición sino, en manos de un maestro, la oportunidad de llevar las cosas hasta el extremo de lo maravilloso, yendo más allá del tópico, transgrediéndolo, transformándolo, haciendo que la, en principio, típica película de estudio se alce como un monumento en la historia del cine nipón. Ichikawa no se quedó en lo convencional sino que llevó hasta sus últimas consecuencias el relato y la ambientación, alumbrando una obra que sorprende, entusiasma, fascina y emociona, en todos los aspectos, a partir de un material que a la mayoría le hubiera decepcionado. Pero ahí es donde se ve la maestría de un director, que en vez de desdeñar el material base, o hacer una película alimenticia, probablemente taquillera pero sin entidad alguna, encara materiales humildes y los convierte en oro cinematográfico. Hay que ser un maestro para esto, y Kon Ichikawa lo demuestra una vez más, como antes en su obra maestra "El arpa birmana" (1956). Ah, parece que Coppola algún apunte (sin mucho éxito) tomó de este film para "Corazonada" y que el film enstusiasmó a Susan Sontag y Nicholas Ray, ¡no es para menos!.
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http://stagevu.com/video/egiopcimwfuw con divx player
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Kagi (1959) Kon Ichikawa
Basado en la obra de Junichiro Tanizaki (adaptada, a su aire, por Brass en "La llave secreta") el gran director nipón plantea una película de un erotismo inquietante que en su época debió ser más que un escándalo. Sin embargo, Ichikawa está más pendiente de expresar las motivaciones psicológicas de un hombre que siente el declinar sexual y no se quiere resignar sino que... bueno, no les voy a contar la historia.
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La venganza de un actor (1963) Kon Ichikawa
Un trabajo de encargo no es una maldición sino, en manos de un maestro, la oportunidad de llevar las cosas hasta el extremo de lo maravilloso, yendo más allá del tópico, transgrediéndolo, transformándolo, haciendo que la, en principio, típica película de estudio se alce como un monumento en la historia del cine nipón. Ichikawa no se quedó en lo convencional sino que llevó hasta sus últimas consecuencias el relato y la ambientación, alumbrando una obra que sorprende, entusiasma, fascina y emociona, en todos los aspectos, a partir de un material que a la mayoría le hubiera decepcionado. Pero ahí es donde se ve la maestría de un director, que en vez de desdeñar el material base, o hacer una película alimenticia, probablemente taquillera pero sin entidad alguna, encara materiales humildes y los convierte en oro cinematográfico. Hay que ser un maestro para esto, y Kon Ichikawa lo demuestra una vez más, como antes en su obra maestra "El arpa birmana" (1956). Ah, parece que Coppola algún apunte (sin mucho éxito) tomó de este film para "Corazonada" y que el film enstusiasmó a Susan Sontag y Nicholas Ray, ¡no es para menos!.
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