el cine que devuelve la virginidad para, gozosamente, perderla poco después
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30.3.15

Vampiresas 1933, una cumbre, no poco pícara, del cine musical



Vampiresas 1933 (1933) Mervin LeRoy 

¿Qué hace un musical de la Warner en un rincón más bien erótico? ¡Mucho! Esta magnífica película, rodada antes de que la Liga de la Decencia impusiera su mojigata censura poco después, además de ser un musical excepcional que incluso relata las miserias de la Gran Depresión, con maravillosas coreografías de Busby Berkeley, es refrescante, y divertido, porque, como quien no quiere la cosa, con gozoso deleite erótico se recrea en las bondades del placer y de la belleza femenina, con inusitada picardía

Por otra parte, aunque en realidad afloran más lo traslúcido y lo insinuado que lo explícito, ¡estamos ante un sublime musical hollywoodiense de 1933!, de todas formas hay quien ve tanto en el musical como en el cine sexual un cierto paralelismo, pues en ambos géneros se va más allá del crudo realismo transformándolo en una fantasía, incluso haciendo de la coreografía, ya sea musical o sexual, parte muy importante de la transgresión de la realidad propia del género, por no hablar del placer erótico y sensual del  movimiento que es común a ambos géneros, en los que además el movimiento se demuestra, con algún rasgo documental, andando, bailando, cantando...  O resumiendo, en el cine musical de repente a la gente le da por bailar y cantar, y en el cine sexual, cuentos de hadas para adultos, supongo que no hará falta explicarlo.

Soy bastante aficionado al musical, género difícil y cinematográfico donde los haya, cuando está logrado, y fan de esta estupenda película, que es uno de esos raros milagros cinematográficos al mismo tiempo ligero y profundo, alegre, dotado de conciencia social, vitalista, chispeante y por eso naturalmente erótico, pero con un erotismo delicioso, exquisito, refinado y elegante. Una joya.



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6.10.10

Diferente - El verdugo -The world, 3 goles a las censuras, ¡por toda la escuadra!

Estas tres películas son tres golazos por toda la escuadra a las censuras de las dictaduras totalitarias. Las dos primeras pertenecen a la filmografía española, y fueron rodadas en tiempos de la dictadura franquista. La última es más reciente y se ha rodado a pesar de la dictadura china.
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Diferente (1961) Luis María Delgado
Cuando en el mundo entero la representación de la homosexualidad era tabú y no se osaba siquiera decir tal palabra, en España, milagrosamente, se rueda y se estrena un musical gay de lo más sorprendente y estimable. La censura española, además de despótica era bastante boba por lo visto, puesto que este pequeño clásico del cine español se pudo estrenar y todavía es de lo más estimulante, y no sólo para los gays, aunque es evidente la apología gay, sino que además es notable por su vitalidad y es un canto a la diferencia, un gran ¡viva la diferencia!.
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El verdugo (1963) Luis García Berlanga
Si no es el mayor gol por la escuadra que se le ha metido a la censura de este país... será el segundo pues Diferente quizá sea el primero. En un país en el que la pena de muerte era habitual, en esa España franquista por la desgracia de algún mal diablo, el señor Berlanga se saca de la manga una comedia crítica y ácida, magistral, sobre la pena de muerte. Increíble. Además de una obra maestra con todas las letras, es una prueba más de las escasas luces del régimen, tan preocupado por que no se vieran piernas, pechos y demás delicias de la anatomía femenina, pero incapaces de ver ni el bosque, ni el árbol. Mejor así, El verdugo pudo filmarse, estrenarse y hoy la podemos disfrutar, ¡sin censuras!.
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The world (2005) Jia Zhang-Ke
En la China preolímpica se muestra al mundo una imagen hipermoderna con un megacentro turístico que reproduce grandes referentes arquitectónicos del mundo. Con un colosalismo tal que la mitad del cemento del mundo se emplea en estos fastos, la dictadura china esperaba una oda a su luminosa y pulcra imagen de cara a la galería, pero el director hace lo que hay que hacer, ir más allá de las engañosas apariencias y mostrar desnuda la puerca verdad del capitalismo salvaje, el sucio mundo de la explotación laboral y humana, continuando metafóricamente con el discurso escrito y filmado por Guy Debord en "La sociedad del espectáculo". Un fresco soberbio que se pone del lado del ser humano y no de su simulacro.
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