el cine que devuelve la virginidad para, gozosamente, perderla poco después
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1.2.14

Un jugoso fragmento de "Casi se ve, casi se toca. Esclava, novia, golfa, diosa", por Carlos Aguilar

Un jugoso fragmento de

Casi se ve, casi se toca. Esclava, novia, golfa, diosa, por Carlos Aguilar 
(Capítulo XIII: Cine & Erotismo, en "Hecho en Europa. Cine de géneros europeo, 1960-1979", editado por el Ayuntamiento de Gijón en el año 2009)





Por activa o por pasiva, presente o elíptica, la Mujer en cualquier caso detenta un cometido invariablemente crucial en las películas de género más o menos B, por lo común coproducciones, de aquellos años. No existen pues diferencias terminantes, antitéticas, entre unos personajes, en apariencia, disímiles. Sin ánimo de exhaustividad, las espías, por ejemplo Helga Line o Evelyn Stewart, que rebotan de país en país, enredando a unos y seduciendo a otros, de los pulp epígonos hispano-italianos del británico James Bond; Chelo Alonso, ejecutando sus hipnóticas danzas erótico-exóticas en improbables pasados remotos, con atavíos policromados anta unos héroes o tiranos que se derriten de gusto voyeurístico; la Angélique creada por el matrimonio Anne y Serge Golon y encarnada por Michèle Mercier, que sin mayor inconveniente compagina aristocráticos lechos de la Francia de Luis XIV con animadas incursiones en unos parajes lejanos donde su cabellera rojiza arrasa; asimismo pelirroja, Brigitte Skay como Isabella, duquesa del diablo en un siglo XVII de fumetto, metafórica y literalmente; la honestísima Marianne Koch provocando bien a su pesar ríos de sangre cuando es apartada por Clint Eastwood de su desquiciado captor Gian Maria Volonté; Virna Lisi brindando algunos de los primeros planos más bellos del cine italiano como "mujer del lago"; Pamela Green, incosciente, e inconsecuente, de representar la materialización ideal del concepto Pin Up, ante un Karl Heinz Böhm que es una cámara; la lúbrica hacendada Nieves Navarro coleccionando amantes en un rancho cuya cochiquera autoriza a pensar en Circe; Marisa Mell meneando con un vestuario imposible, feliz de sobrevolar por encima de todo y de todos junto a su amado hipercriminal; Erika Remberg haciendo carantoñas a una serpiente al cuello, alegoría polisémica, y positivamente indecente, como pocas; bellissima Giovanna Ralli, revolucionaria de metralletas tomar entre cínicos e idealistas; Patrizia Adiutori, ninfómana y eso como poco, donde haga falta, preferiblemente el Giallo; Sylva Koscina, puro azúcar ante un Hércules envarado y culturista; escotadas vampiras británicas, que conforme avanza cronológicamente la producción dejan atrás la sugeridad polisexualidad para ir decantándose por el lesbianismo; Annie Gorassini, una Venus encantada con encelar tanto a Marte como a Vulcano; Norma Bengell y Evi Marandi, excitantemente gélidas sufriendo terror en el espacio; Tina Aumont, la mejor Carmen de Merimée, también porque se desenvuelve en la Almería del Spaghetti Western; Barbara Steele gimiendo provocadora en, literalmente, carne y hueso; Dominique Boschero, superlativa rival de purpurina del intrépido Argoman; Kali Hansa, más procaz que las mujeres-leopardo que pretenden comérsela; Miss Muerte, o sea Estella Blain, ejecutando la venganza de la doctora que se ha posesionado de su voluntad, con el vestuario fetichista que desplegaba en sus actuaciones de night club; la majadera Barbarella que interpretó, o así, Jane Fonda, atontolinada ante un apolíneo e invidente ser con alas, inmejorable John Philip Law; Veronica Carlson, abrazada al ataúd que cobija al insaciable Drácula en un carromato; Maria Röhm y Maria Perschy hermanitas en un Hong-Kong donde acechan cinco dragones de oro; trastornada y sensible Rosemary Dexter, entre lobos en una lujosa villa marina; la achinada azteca Rosenda Monteros, sumándose a la expedición en pos de la Diosa de Fuego; la formidable dignidad de Karin Dor como una superlativa Brunilda; Mylène Demongeot, correctita pero descotada novia del eterno rival de Fantomas: Sylvia López, suerte de Antinea con tacones altos y pestañas postizas de cabaretera; Satanik, añorada Magda Konopka, dispuesta a lo que haga falta con tal de recuperar esa arrolladora belleza que, súbita e imprevistamente, por fin ha adquirido; Claudia Cardinale, claudicando sexualmente ante un insólito Henry Fonda rijoso, en el Oeste, cuando creía haber superado su pretérito de prostituta, en el Este; Margaret Lee susurrando al oficial nazi Klaus Kinski "haz de mí lo que quieras" para favorecer un saltimbanqui comando americano; Valerie Leon como la sacerdotisa egipcia Tara, de mesmérico cadáver incorrupto (si así no fue, así debía haber sido); la núbil Marion Michael, cegadora en un magnífico blanco y negro, Liane entre lianas gracias a la escritora Anne Day Helveg; las aterradoras "mujeres fatales", en la purísima acepción del concepto, a cargo de la jamaicana Martine Beswick; muchachitas que parecen modelos de fotonovelas a plena e infame disposición de esqueléticos caballeros templarios; Gianna Maria Canale, siempre majestuosa entre piratas o corsarios; la lustrosa esclavita Caroline Munro que le regalan, olímpicamente, a un Simbad, menos mal, caballeroso; Shirley Corrigan, encadenada y latigada a dos bandas, entre un improbable Mr. Hyde fondón y una probable Mirta Miller salaz; Irina Demick, francesa en un clan de sicilianos (y pasó lo que tenía que pasar); Sumuru, la Bond girl Shirley Eaton, liderando un imperio femenino que pretende borrar al género masculino del mundo; Tsai Chin secundando con viciosa complacencia las maldades y megalomanía de su justamente temido padre, no en vano lo encarna Christopher Lee; un par de descaradas gabachas, nada menos que Brigitte Bardot y Jeanne Moreau, calentando la Revolución Mexicana; un irresistible íncubo, Erika Blanc, culpable de que los imprevistos huéspedes de un castillo perezcan a causa de sus vicios respectivos; Pascale Petit, como una Cleopatra que deja a Elizabeth Taylor a la altura del betún; Carroll Baker, encarnando una Baba Yaga que ya quisiera Guido Crepax, ya; Daliah Lavi, que no puede librarse de su sádico amante ni muerto y enterrado; Britt Ekland, invitando al paganismo bailando desnuda contra una puerta al son de cantos célticos; Florinda Bolkan matando/amando en sueños (¿o no lo eran?); Raquel Welch en bikini de piel persuadiéndonos de que es una mujer prehistórica; los preciosos ojos sin rostro de Edith Scob, que no piden sino amor; la condesa Drácula inmortalizada por Ingrid Pitt, por supuesto; cualquier rol de de Rosalba Neri, que justifica el visionado del engendro que haga falta; la ambigüedad, e intimidatoria autoridad, de Janine Reynaud; Edwige Fenech, en un momento dado, Ewa Aulin, vaya que sí; Soledad Miranda con lencería negra y foulard rojo besándose en un espejo...





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23.10.11

Los clásicos de la Hammer

_A mediados de los 50, la productora británica Hammer se hizo un hueco en el cine mundial creando films notables que siguen siendo una delicia, a menudo una aterradora delicia.
_Aunque la fama de la Hammer se debe sobre todo a sus clásicas películas de terror, lo cierto es que sus primeras obras importantes pertenecen a la ciencia ficción, en especial con "El experimento del Dr. Quatermass" (1955), dirigida por Val Guest, y su continuación "Quatermass 2" (1957), también dirigida con gran acierto por Val Guest. La productora también adaptó a Arthur Conan Doyle y su Sherlock Holmes con "El perro de los Baskerville" (1959), dirigida por Terence Fisher, más tarde se adentró en la aventura fantástica con "Hace un millón de años" (1966), realizada por Don Chaffey, y por último adaptó la obra de Stevenson en la fantástica "El doctor Jekyll y su hermana Hyde" (1971), poco ortodoxa respecto al original pero muy bien dirigida por Roy Ward Baker.
_La gloria de la Hammer, en cualquier caso, se debe todavía a su novedosa y notable aproximación al cine de terror, en varias obras, de distinto calibre, entre las que destacan tres obras clásicas en las que la atmósfera nada cómica (la Hammer acabó con las parodias de los personajes de terror y les devolvió, incluso acrecentó, su aura maléfica) viene aderezada con una buena dosis de erotismo y sangre (rojo doble gana) que no descuida la elegancia ni el buen sentido cinematográfico.
_El trío de obras imprescindible, al menos para mí, está formado por: "La maldición de Frankenstein" (1957), realizada por Terence Fisher, todo un éxito de crítica y público que resucitó literalmente a Frankenstein y decantó a la productora hacia el fantástico y en especial el terror; poco después, "Drácula" (1958), notablemente dirigida por Terence Fisher, se alza como una película imprescindible y clave en la historia del cine, y en especial del género de terror, un antes y después en el género, históricamente creadora de una reafirmación del mito vampírico aportándole sugerentes muestras de erotismo y sangre que ya forman parte del imaginario colectivo; y la tercera joya (ensangrentada) del terror de la Hammer es "Las novias de Drácula" (1960), nuevamente dirigida por el gran Terence Fisher, que vuelve a crear una obra maestra del género. Y no puedo olvidarme de una cuarta maravilla, "La Gorgona" (1964) dirigida, ¡qué raro!, por el portentoso Terence Fisher.
_La Hammer, al igual que anteriormente la Ealing en el cine cómico de calidad, se hizo un hueco en la historia del cine, y no por azar sino cultivando el cine de género aunando el respeto por los pilares del género y aportando una actualización más que sugestiva, siempre a partir de las premisas del género. Quizá ésta fue la gran virtud de la Hammer, ser fiel a la esencia del terror y no quedarse en el mero mimetismo sino abordarlo con una personalidad propia, que el tiempo ha elevado a un nuevo clasicismo, dicho esto en el mejor sentido del término.
_Sin la contribución de la Hammer el cine de terror sería otro, y sin olvidar las maravillas del ciclo de terror de la Universal, ¡¡¡lo que nos habríamos perdido!!!.
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6.6.11

Baba Yaga (1972) Corrado Farina

Baba Yaga (1972) Corrado Farina
Basado en el mítico cómic "Valentina", la adaptación de la obra de Guido Crepax se hace eco del éxito del giallo del momento y acaba quedándose pelín corta, aunque es una película de lo más sugerente, imbuida de un erotismo como poco bizarro, con una atmósfera turbia bastante lograda, y en especial una soberbia interpretación de Carroll Baker, ya lejanos los días de su lolita en "Baby Doll" (1956). Añadir que el clásico cómic tuvo con el tiempo una adaptación televisiva, "Valentina" (1988-89), serie compuesta por 13 episodios.
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12.5.11

La rose ecorchée (1970) Claude Mulot

La rose ecorchée (1970) Claude Mulot
Emparentada con la clásica "Gritos en la noche", de Jesús Franco, también protagonizada por Howard Vernon, esta película de terror tiene más de un hervor erótico (no en vano con el pseudónimo de Frederic Lansac su director realizó el exitoso clásico del cine sexual "El sexo que habla") que se desliza entre las nebulosas y grietas morales que plantea el relato. El film se considera en ocasiones el primer film de horror sexual, y sin duda hay más que de sobra de ambos ingredientes, además perversamente aderezados.
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11.5.11

Malicia (1973) Salvatore Samperi

Esta película italiana resulta increíble por la manera en la que teje una historia de latente erotismo con una mezcla de delicia y malicia, costumbrismo y transgresión, comedia y drama, ternura y lascivia, raras veces vista en un cine, aderezado todo esto con una magnífica labor de Vittorio Storaro en la fotografía que junto a la presencia de Laura Antonelli, ya casi un mito, redondean un trabajo de insólita audacia en el tratamiento del erotismo, y más aún en el tramo final del film, un sorprendente clímax (en todos los sentidos) de increíble fuerza visual. Además tampoco es despreciable la aparición de la sugerente Tina Aumont. El éxito fue rotundo, y es que con tantos alicientes, es difícil resistirse, o imposible. Ojalá toda la malicia del mundo fuera la que muestra esta deliciosa película, pequeño clásico del erotismo.
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20.4.11

Sergio Martino: La perversa señora Wardh (1971) + Todos los colores de la oscuridad (1972)

Programa doble
Sergio Martino (y Edwige Fenech)
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La perversa señora Wardh (1971) Sergio Martino
El giallo, resumiendo mucho el thriller italiano iniciado y convertido en oro por el gran Mario Bava y dejado en plata por Argento, tuvo obras y directores que hoy han quedado algo olvidados, pero viendo este film, dirigido con acierto, que además está protagonizado por la admirada (con motivos de sobra) Edwige Fenech, uno se da cuenta una vez más de lo que está ofreciendo internet a la cinefilia mundial: la oportunidad de descubrir joyas escondidas por alguna o ninguna razón.
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Todos los colores de la oscuridad (1972) Sergio Martino
Con un título de lo más sugerente (los títulos del giallo son para las antologías, y algunas de sus películas también), esta película suele considerarse la obra más lograda de Martino, y cuenta con el protagonismo de Edwige Fenech, además de un argumento inquietante y satánico, y no poca pericia en la dirección, aunque al menos para mí el resultado más que genial es estimulante, lo que tampoco está nada mal.
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6.4.11

la primavera la sangre altera: Diario íntimo de una ninfómana (1972) Jesús Franco + Adolescenza perversa (1993) Mario Salieri

Programa doble
La primavera la sangre altera
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Diario íntimo de una ninfómana (1972) Jesús Franco
En la extensa, al principio inmensa y con el tiempo excesiva, filmografía de Jesús Franco hay que distinguir mucho entre el grano y la paja pero obras como "Gritos en la noche" (1961), "Miss muerte" (1965), "Bésame, monstruo" (1967), "Necronomicón" (1967), "Eugenie" (1969), "Venus in furs", "Las vampiras" (1970) y "Cartas de amor a una monja portuguesa" (1976), justifican homenajes en la Cinemateca francesa, el Goya de honor, y el prestigio internacional que tiene entre cinéfilos y aficionados de todo el mundo, incluída la rata de video-club de Tarantino, que dicho sea de paso nunca ha creado una obra tan sugerente como ninguna de las anteriores. Y este diario, perteneciente a su etapa francesa, pertenece al ramillete de obras entre maestras, espléndidas y memorables del mejor Jesús Franco, que desbordó creatividad y conocimiento del medio cinematográfico, en esta ocasión aunando con mucha coherencia el thriller y el melodrama, en una historia que, cosa nada rara en Franco, bebe tanto de Sade ("Justine" en especial), como de su admirado Orson Welles ("Ciudadano Kane"). Incluso se puede hablar, aunque no sea su mejor obra, de un clásico del cine erótico, pues el director logra imbuir al film de una sensualidad erótica no poco sugerente e interesante, sin desdeñar las complejidades psicológicas de las historias de iniciación, no meramente sexuales por otra parte. El film, por si fuera poco, cuenta con un espléndido reparto que se come la pantalla a bocados, y aunque ha quedado algo olvidado en el recuerdo cinéfilo, este film está claro que no puede ser olvidado del todo, como demuestra una reciente edición en DVD, aunque sólo en inglés y francés. Quizá algún día las autoridades cinematográficas españolas se decidan a difundir las mejores obras de Jesús Franco, o al menos a lograr que podamos conocerlas y disfrutarlas con subtítulos en español. El cine, a fin de cuentas se realiza para que sea visto, los homenajes están muy bien, pero el mayor homenaje que puede recibir un autor, y Jesús Franco lo es, es poder ver su cine, cosa que es más probable en el caso de Franco si uno es americano o francés. Otro que no es profeta en su tierra.
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Adolescenza perversa (1993) Mario Salieri
Con tan morboso título, pero alejándose de cualquier ilegalidad vigente, o sea con buenos mozos y mozas en la plenitud de sus facultades mentales, bueno, mentales también, ustedes ya me entienden, Mario Salieri filma en vídeo uno de los clásicos del cine sexual de los 90. La lujosa ambientación, de época, una chispeante partitura musical, no poca lencería fina, y las constantes estilísticas del autor, se dan cita en una película que no se anda con rodeos y está repleta de escenas intensas. El reparto, además, es estelar, y aquí se unen tanto la política de los autores defendida por la nouvelle vague (a fin de cuentas el cine sexual no deja de ser cine) como la política de las actrices (y de los actores), del star system del género. El breve metraje, además, contribuye a enfatizar la intensidad del conjunto, que revela a un autor nada adolescente, aunque pelín voiyeur.
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1.9.10

Joy (1977) Harley Mansfield

Joy (1977) Harley Mansfield
En el prólogo del clásico de la literatura erótica de Apollinaire, "Les onze mille verges", se enfatiza que no hay que tomárselo en serio. Y en esta película sexual, conviene hacer la misma aclaración. El relato no empieza con alegría precisamente, sino con violencia, y aquí es donde una crítica feminista literal puede declarar culpable a este film, pero olvidemos toda verosimilitud, en realidad el cine sexual tiene bastante relación con el cine musical (que amo, en el que de repente a la gente le entran ganas de cantar; en el cine sexual... pues lo evidente) y para Susan Sontag incluso tiene relación con el cine de ciencia-ficción. Este film pretende hacer pasar un buen rato, no sentar cátedra sobre la líbido femenina, aunque plasma una utopía o distopía, sobre el comportamiento sexual femenino. Un mundo al revés en el que las mujeres llevarían la iniciativa sexual claramente (aunque sutilmente la mujer suele llevar la iniciativa) que quizá sería una fantasía masculina lindante con la pesadilla, o sin duda un cambio de roles en las cosas de la seducción. Pero esto que no les haga creer que se trata de un ensayo filosófico como "El erotismo", de Bataille, es cine sexual ligero, entretenido, sólo que con cierta originalidad argumental, y bastante sentido del humor, como en la escena del tímido y su libro, en el que la teoría se impone, y reina el cachondeo en todos los sentidos de la palabra. Además en este clásico las correrías de Sharon Mitchell van acompañadas por una música que aporta su puntito de vitalidad al conjunto, llevado con la agilidad y el desparpajo habituales de los 70. Cosas así hacen de "Joy" uno de esos films que sin pedanterías de autor trascienden los géneros como si tal cosa, y se mantienen frescos y lozanos. Una joya.
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24.8.10

Doriana Gray (1976) Jess Franco

Doriana Gray (1976) Jess Franco.
A veces uno ve una película y se queda como dudando,  y eso en parte es bueno. Quiero decir que por la razón que sea la película no es lo habitual, se sale de los márgenes, a veces de madre, pero el caso es que por algún motivo su propuesta te impacta, te sorprende o incluso arrebata y entusiasma, y al momento incluso lo contrario. También nos pasa con algunas personas, las más dífíciles y quién sabe si interesantes. En fin, algo de todo esto me ha sucedido con este film de Jess Franco (lo de su pseudónimo, según explicó en un documental fue porque ir por el mundo con el nombre de "Jesús" y el apellido "Franco", el del dictador de la España de entonces, era demasiado, y quitando una simple "u", ya cambiaba la cosa) en el que su musa, mujer, compañera... Lina Romay no se recata especialmente, ni mucha falta que hace, ya se sabe que la española cuando besa... cuando besa y todo lo demás. Pero el film, por lo que sorprende es porque va del arrebato lírico y hasta preciosista al cine sexual más ginecológico incluso, hasta el punto que la narración a veces se resiente de estos insertos y probablemente una versión censurada supere la edición del director, sin dejar de ser muy estimulante. Es un film que descoloca porque no se trata de cine erótico al uso, ni de cine sexual al uso, ni por supuesto de cine convencional. Tampoco es una obra de culto, un film de autor, o un clásico indiscutible, y sin embargo ¡al mismo tiempo quizá es todo esto y más!. Un film que quizá abusa del zoom, y que sin embargo por momentos desprende una libertad creativa y una locura cinematográfica desarmantes. Quizá se trata de uno de esos films que están más allá de cualquier posible calificación, pues Jess Franco no hizo un film erótico, ni sexual, sino el film que básicamente le salió de donde se imaginan. Y sinceramente, a veces dan ganas de aplaudirle, otras no, pero en mi opinión sí es cine original, y sorprendente. Están avisados, no es una película normal, no es una película de simple cine sexual, no es simplemente erótica, y no es cine preciosista, es el tipo de película que parece hecha para no complacer a nadie porque es poco sexual para ser sexual, sexual para ser sólo erótica, sexual para ser cine de autor, y así sucesivamente. Aunque está lejos de ser una de las obras maestras de Jess Franco, quien tuvo, algo retuvo, y además debo confesar que cada vez me siento más fascinado por Lina Romay, que ya dejó bien claro en una ocasión que ella se viste sólo si lo exige el guión. Y aquí el guión, casi no lo exige. Ah, la versión de 79 m. parece ser la completa, y también es conocida como "Die Marquise von Sade" entre otros títulos, y es que la filmografía de Franco es casi imposible, con tantos títulos (unos 200) y las tropecientasmil versiones (por lo menos) no hay manera, pero suele haber algo más que entretenimiento. Y este film, yo más que recomendarlo lo propongo, quizá como un desafío.
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25.7.10

Sensations (1975) Lasse Braun

Sensations (1975) Lasse Braun
Una de las películas más importantes del cine sexual de todos los tiempos, exhibida en Cannes con gran alegría, destaca por su elegancia, sentido visual, estética modernista, un sentido del humor algo bizarro y por sus escenas sexuales, claro, entre las que es memorable un final asombroso y original como pocos. Rodada en Amsterdam, con holgura de medios y con la presencia deliciosa de Brigitte Maier, es de esas pocas películas en las que la delicia estética y la franqueza sexual forman un matrimonio no por liberal (y libertino) menos sólido y admirable. En su día se dijo de ella que era el cine sexual "más realista de la historia", en mi opinión se quedaron cortos, es un film soberbio que más allá del realismo se acerca al arte. Obra cumbre del pionero y maestro del género, Lasse Braun, que aporta su entusiasmo y talento cinematográfico, como muestra en su hábil uso del color.   
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23.7.10

Anyone but my husband (1975) Roberta Findlay

Anyone but my husband (1975) Roberta Findlay
En los últimos tiempos se ha empezado a hablar, como si fuera una revolución, de porno para mujeres, concepto mercadotécnico donde los haya pero que reconoce que las mujeres también disfrutan del cine sexual. Sin embargo, en el cine sexual las mujeres empezaron muy pronto a dirigir películas (cierto que sólo unas pocas) pero el caso de Roberta Findlay (a menudo firmando como Anna Riva) es notable. Aprendió el oficio con su marido, Michael Findlay, en films como en su (de él) trilogía sexploitation de la carne (bastante mala, con créditos originales), y luego empezó a dirigir, entre otras, "The altar of lust" (1971), título menor en el que interviene Harry Reems. Sin embargo a Roberta Findlay se la recuerda en el cine sexual en especial por "Anyone but my husband", film insaciablemente femenino, nada que ver con "El piano" de Jane Campion (pensado para "emocionar" sensiblemente la libido femenina) pues Findlay no se anda con chiquitas y factura escenas de furiosa sexualidad con muestras de sexo hiperbólico y bizarro, por llamarlo de alguna manera, la verdad es que no sé cómo decirlo sin decirlo... Aún más sorprendente es la ambientación musical, que contrasta por su exquisitez, lo que acentúa la transgresión, y las interpretaciones, vividas con una rara intensidad, que hacen de esta película un clásico en el que se siente la sangre, locura, ferocidad, juego y ternura del sexo. Roberta Findlay fue una pionera que abrió caminos, y llegó hace más de tres décadas donde quizá jamás llegarán las directoras de cine sexual actuales, quizá porque creció en el cine sexploitation y filmó cuando el cine sexual todavía era virgen, con ese sentimiento de liberación y conquista de nuevos territorios que hoy parece olvidado, o casi. Sobre este film, si se trata de cine sexual para hombres o para mujeres, esa es una pregunta equivocada, depende de qué tipo de sexo le guste a usted, sea hombre o mujer.
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14.7.10

Babylon pink (1979) Henri Pachard

Babylon pink (1979) Henri Pachard
Una de las mejores muestras del cine sexual de los 70, ¡qué tiempos!, en el que el sexo se refleja con naturalidad, frescura, mucho desenfado, lo que se entiende por buen rollo y cierto encanto. Sexo lúdico, alegre y cálido, alrededor de las fantasías y realidades de las protagonistas. En un breve papel aparece la mítica Georgina Spelvin. Y todo lo demás es antológico.
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13.7.10

Through the looking glass (1976) Jonas Middlenton

Through the looking glass (1976) Jonas Middlenton
Una lograda y creíble atmósfera gótica recorre este film, un thriller psicológico-sexual basado en un cuento ruso. Además, el suspense y el drama fluyen con gran sentido cinematográfico, y la música aporta más oscuridad todavía a un film no por sombrío e inquietante menos arrebatador y asombroso. Un buen ejemplo de gran cine sexual en el que el sexo se integra con naturalidad en la trama, y además con talento. 
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9.7.10

Memories within Miss Aggie (1974) Gerard Damiano

La filmoteca española realizó a la muerte de Gerard Damiano, pionero y maestro del cine sexual, una sesión, Recuerdo de Gerard Damiano, en la que se proyectó "Memories within Miss Aggie" (Memorias eróticas de Miss Aggie), que ha sido calificada como "La película más arriesgada, dura, sombría y deprimente de la historia del porno". Incluso su director llegó a afirmar: "No gustó a todo el mundo. Muchos dueños de salas porno (...) decían que la gente salía deprimida de la sala. Y era verdad". La idea de realizar un film sexual en el que prime una atmósfera sombría en vez de lúdica, y no haya mucho sexo, subvierte los clásicos esquemas agradables y facilones del género, pero Gerard Damiano, además de la ya histórica, mítica (y cómica) "Garganta profunda", realizó obras maestras como "El diablo en la srta. Jones" y "The story of Joanna", en las que la solidez dramática va en aumento. Y en sus mejores trabajos acercó el cine sexual a la categoría de arte. Y ésta es una de sus películas más importantes, pues plantea la posibilidad de deshacer las reduccionistas fronteras que existen entre el cine convencional y el cine sexual. Una obra maestra aún por reivindicar, como el propio Gerard Damiano, sin exagerar uno de los directores más importantes de la historia del cine, pues el cine sexual es cine, y puede ser buen cine. Gerard Damiano lo demostró una y otra vez. 
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13.6.10

Eurotika! (1999)

_Con el sugerente título de Eurotika! (1999), Channel 4 emitió en Inglaterra una serie documental antológica. Por desgracia el cine de género español de esa época sigue siendo más apreciado en el extranjero que aquí, donde además fue guillotinado después con la política de cine de los 80.
_A lo largo de 12 episodios se hace un recorrido por el cine erótico y sexploitation europeo de los 60 y 70. La representación española es notable pues al incombustible y entonces innovador Jesús Franco se une también un episodio dedicado a José Larraz, al principio interesante y luego no, y por último uno dedicado al terror español.
_Y sobre los otros episodios, queda mucho por descubrir y seguro que tesoros todavía escondidos que rastrear, enterrados todavía en un lamentable olvido, además de que sin duda es historia del cine, y no siempre con minúsculas. En especial el terror italiano y el erótico francés, al menos por los films puntuales que he podido ver, prometen descubrir nuevas joyas, algunas probablemente injustamente olvidadas.
_Dejo listado de episodios y enlaces, para seguir la pista...
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Eurotika!
1- Vampires y virgins: The films of Jean Rollin
2-The diabolical Mr. Franco: The films of Jess Franco
3- Blood and black lace: A short history of italian horror film
4- From Barcelona to Tunbridge Wells: The films of Jose Larraz
5- French blue: Erotic films of France
6- A life in four chapters: The films of Jose Benazeraf
7- So sweet, so perverse: Women of european sexploitation
8- Strange behaviour: Cult films of eurocine studios
9- Is there a doctor in the house?: Medicine gone bad
10- I am a nymphomaniac: The erotic films of Max Pecas
11- Blood and sand: All you ever wanted to know about spanish horror films
12- The blood beast: The films of Michael Reeves
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http://stagevu.com/channel/122923  
http://www.imdb.com/title/tt1229284/

17.5.10

Vampyres -Las hijas de Drácula (1974) José Larraz

Las hijas de Drácula (Vampyres, firmada como Joseph Larraz)
Esta obra de culto de la etapa británica de Larraz se ha editado incluso en blue ray, y no es para menos, pues se trata de una película que a pesar de una trama floja saca un partido tremendo a una amalgama increíble de erotismo, lesbianismo y vampirismo como quizá no se ha visto jamás. Malsana y gótica, fantásticamente ambientada, poderosamente sangrienta y sexual, revela una notable habilidad para crear atmósferas turbias de moralidad más que relajada (por decirlo de alguna manera) que hace aún más lamentable la posterior carrera del autor, de la que es mejor huir aterrorizado.
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16.5.10

La rose de fer (1973) Jean Rollin

La rose de fer (1973) Jean Rollin. El director francés se especializó en la mezcla de terror y erotismo, aunque también llegó a adentrarse en el cine sexual y a dejar de lado el terror, según parece tras el fiasco comercial de este film, escondido en su filmografía tampoco muy deslumbrante por la media docena de títulos que he visto. Sin embargo este film extrañamente poético y malsano, oscuro y lunático, de un perturbador romanticismo por momentos fascinante y sobrecogedor me ha parecido un film digno y respetable, que escapa del exceso de efectismo, truculencia y pretenciosidad de otros films del director, que parece valorado en algunos círculos, cosa que no entiendo mucho, pero no me quita el sueño.
También me ha agradado, sin exagerar, más que nada por el erotismo que desprenden sus actrices y por la ambientación, "Fascination" (1979), pero es una película menos arriesgada y con sugerencias menos sutiles que "La rose de fer", en la que el erotismo y el terror se revelan con matices más delicados y profundos.
Y añadir, de las otras ni hablo, que "Le frisson des vampires" (1971), a pesar de cierto nombre que tiene me parece aburrida y pedante, sólo me resulta agradable ver a Sandra Julien, pero no me ha emocionado ni estremecido, aunque tiene una música chispeante y está cuidada en ciertos aspectos visuales, sólo que sin ir más lejos el gran Mario Bava supo sacar mucho mayor partido al género con medios parecidos, y antes.
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25.4.10

Trilogía de la Vida, de Pasolini

Con la Trilogía de la Vida, el director italiano mostró una vez más su confianza en la cultura, regalando una celebración de la vida y la alegría del sexo, creando un arte popular sin renunciar a la belleza, inteligencia y fuerza, o al menos intentándolo. Hasta qué punto lo consiguió es discutible, pero sin lugar a dudas el escándalo y la polémica de entonces hoy resultan ridículos, pues en estas películas más que desnudos hay candor, mucha ingenuidad, algo infantil y lúdico, pues sin dudarlo Pasolini contó estas historias por el placer de contarlas. Fue criticado a izquierda y derecha, acabó sintiéndose completamente incomprendido. Llegó a abjurar de esta Trilogía, herido y furioso emprendió "Saló" y, sin verla estrenada, acabó asesinado.
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El decamerón (1971) La adaptación del clásico de la literatura erótica de Giovanni Boccaccio inicia esta trilogía mostrando el carácter popular de los personajes, una alegría chispeante, pícara y candorosa del sexo más jovial y festivo. Es una de las películas más importantes de la obra de Pasolini. Y el tiempo no la ha envejecido, se mantiene fresca, lozana, como una muchacha hermosa.

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Los cuentos de Canterbury (1972) Adaptación de la obra de Geoffrey Chaucer, es quizá la más floja de la trilogía, es más pedestre aunque intenta ser más unitaria, y subvierte de alguna manera cierta tristeza burguesa del original al afirmar que la película se ha filmado por el placer de contar.

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Las mil y una noches (1974) La tercera y última adaptación de clásicos de la literatura erótica se adentra en los clásicos cuentos de la tradición árabe, revelando un culto espiritual a la belleza y carnalidad del ser humano, un sexo que sonríe y florece, aún con sus espinas, entre el cielo y la tierra. Ha dejado para la historia del cine momentos de un lirismo maravilloso. Sin duda es una interpretación personal del original, pero su luz, su fuego y su calor, tienen la fuerza, el candor y la ternura de la mejor vida.
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Poco después Pasolini arremetió contra el fascismo de la manera más cruda e indigesta posible con "Saló", cuesta imaginar mayor diferencia entre dos películas. Una lástima, habría sido bello ver alguna otra adaptación erótica luminosa de Pasolini.
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31.3.10

La historia de Joanna (1975) Gerard Damiano




"Uno de los films más importantes y defendibles de la historia del cine pornográfico "hard core", en el sentido de que obtiene de la mítica novela "Historia de O" un resultado fílmico bastante sólido, y desde luego mil veces superior a la adaptación oficial del libro, dirigida por Just Jaeckin y protagonizada por Corinne Clery conservando el título original".   
Carlos Aguilar, en "Guía del cine"
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La historia de Joanna (1975) Gerard Damiano es una de las obras maestras del cine sexual, para adultos, hardcore, porno o como quieran llamarlo, superando con mucho el original literario en el que se inspira, adaptado como sado light en "Historia de O" por Just Jaeckin. Las comparaciones siempre son odiosas, y en este caso aún más, pues el gran Gerard Damiano da toda una lección de cine creando una atmósfera maravillosamente lánguida, tenebrosa, apasionada, doliente y aún así cálida, tórrida, ardiente que en su versión íntegra se atreve incluso a mostrar una escena homosexual (que provocó disturbios en las proyecciones y que suele escamotearse en las ediciones videográficas) entre otras cosas. La música clásica acompaña y acompasa maravillosamente escenas que palpitan de deseo. Es difícil ver diálogos de los cuerpos que sean como esas parejas de baile que se enlazan con una armonía creada en los cielos, y sentir infiernos tan hondos. Soberbia en todos los aspectos, esta película interpretada magistralmente es un tesoro al que afortunadamente alguien no ha echado la llave, y así he podido encontrarla a través de los enjambres compartidos de la red, en versión íntegra y con el sonido a celuloide mil y una veces proyectado. Miel y sangre de la vida en fotogramas que expresan la poesía de la pasión, el deseo, el sexo y el amor.
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30.3.10

The opening of Misty Beethoven

Durante años he leído maravillas de esta película, y sin embargo me ha quedado un cierto sabor agradable pero no tan profundo y perdurable como con otras películas del género.
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The opening of Misty Beethoven (1976) Henry Paris. Esta película es el mayor clásico del porno chic, aunque hay críticos de cine sexual que la elevan a los altares de la mejor película de cine sexual de todos los tiempos. Mi entusiasmo no es tanto, pues en mi opinión la "trilogía" de oro del cine sexual la componen "Garganta profunda", de Gerard Damiano, "Tras la puerta verde" de los hermanos Mitchell y "El diablo en la señorita Jones", del maestro Damiano, que también dirigió el clásico "Historia de Joanna". La "trilogía" es anterior en el tiempo, lo que aún es un mérito mayor. Aclarado que no pongo en tan alto pedestal esta película, este "Paraíso porno", como se tradujo en España, es cierto que es un paraíso sexual, posee diálogos chispeantes, muy divertidos, situaciones e interpretaciones llenas de desparpajo y buen humor, una música notable que a menudo bebe de los clásicos, y es divertida y excitante. Las escenas sexuales son ágiles y están bien resueltas, la ambientación está cuidada y la proyección comienza en un cine parisino donde se proyecta el clásico "El sexo que habla", continúa en Nueva York y se acerca a Roma. Rodada con holgura, se agradecen las interpretaciones que rezuman la alegría del sexo más gozoso. Sin embargo, a diferencia de los clásicos citados esta película es arty, chic, su tono es deliberadamente más ligero, lo que unido a ser una adaptación del clásico Pigmalión de Bernard Shaw la arrima pelín a la pretenciosidad, que quizá esquiva por ser sobre todo una película lúdica y excitante. Cuesta tomársela en serio, en cierto modo es un pasatiempo (esto no es malo) pero comparada con la señorita Jones, por ejemplo, le falta sangre, y peca quizá de esteticista. Incluso me parecen mejores "The image", de Radley Metzger (aún no firmaba como Henry Paris) y "Barbara Broadcast", ya firmada como Henry Paris. La primera se adentra y mucho en el BDSM, y la segunda es irregular pero posee uno de los arranques más prometedores de toda la historia del género. También, siguiendo con Metzger/Paris, me parece que su "Teresa e Isabel", un melodrama lésbico más que notable perteneciente a su etapa erótica, es muy superior a "The opening of Misty Beethoven". Sin embargo, Henry Paris es sobre todo recordado por esta película agradable que a mí me ha decepcionado un poco, quizá la han matado a elogios... Tiene virtudes notables pero sobre todo es una película erótico-festiva, lo de obra maestra es decir mucho, al menos para mí.
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